sábado, 30 de abril de 2011

Cuando lo cotidiano se vuelve mágico


Aportado por: Laura

La primera vez que salí de viaje fue increíble, nunca me había subido a un avión y como dijeran “me fui como el borras”, sin saber hablar bien un idioma y con la responsabilidad de mi hermanita menor, ¿ahora me pregunto como pudimos sobrevivir a esta y muchas otras aventuras?

Saliendo del Aeropuerto nos esperaba una amiga de mi hermana a la que nunca habíamos visto, la única referencia eran mis tenis color naranja mírame a la fuerza. Al final la localizamos con su letrerito, nos presentamos, supuestamente iríamos a casa .Y empecé a preocuparme cuando dimos tres vueltas por el mismo lugar y la única intención era tomar el metro, cuando al fin pudimos encontrar la entrada correcta nos dio nuestros boletos los cuales metías y esperabas a que salieran, no podías perderlo en caso de que te lo pidiera el vigilante.

Todo era como ser un niño de nuevo y ver con ojos de sorpresa, ¿por que los trenes eran de dos pisos?, ¿por que para entrar o salir tienes que abrir la puerta?, ¿Por qué, si te deja el tren o el metro no puedes tomar el que viene atrás?, respuesta - por que no va al mismo lado, algo muy complejo,todo exacto como relojito si no llegas a la hora ni aun que corras se detiene, todo va como cronómetro.

Al observar a la gente, toda distinta, es sin duda un reflejo de las aldeas globales, com inmigrantes, una mezclas de culturas, y no obstante es como si se fuera invisible, la gente parece no verte y uno observa por que la curiosidad no te deja…

Por que siendo una ciudad tan cosmopolita, parece haberse detenido el tiempo, todo es demasiado clásico, con una homogeneidad en sus colores llegando al extremo perturbador. Salimos de París y nos dirigimos a un pueblito cercano de Versalles, ahí vivía mi hermana con su amiga, recuerdo que ese día fuimos al súper, todos los carritos estaban amarrados unos con otros, para liberarlo tenias que ponerle una moneda así te obligaban a regresarlo al mismo sitio, dentro del súper compramos agua, disque la de la llave estaba limpia, pero tenia unas sales muy raras que parecían arenas, compraron mucho pan y hasta vino, pero la zona de verduras parecía muy raquíticas para mi gusto. Salimos de ahí, pero para llegar a su casa de nuevo teníamos que caminar mucho y estaba en la cima de un cerrito, yo votaba por llevarnos un carrito y después disque lo regresaríamos, nadie apoyo mi moción.

El tiempo que estuvimos ahí solo fueron dos semanas la mitad del tiempo el cielo era gris y estaba siempre lloviendo, pero los flechazos que llegan a mi mente (vi una musulmana descalza caminando detrás de su esposo mirando al piso y con un frio de los diez mil demonios, entre a un baño común, además de que trate de abrir todas las ventanas, puertas y funcionamientos de los baños que se me hacían extraños, pensar ¿por que a las diez de la noche todo parecía muerto? ¿Por que la gente no salía? ) Quizás por que me impactaron.

Es extraño que platique esto y no lo que visite, yo creo que es esto que observas, esto que no viene en ninguna guía, esto que se te grava en la mente y que te compara, te hace ser capaz de ver mas haya de lo cotidiano de la vida.

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