
Esta propiedad perteneció en 1565 a Martín Cortés, hijo de Hernán Cortés, en dicho sitio se localizaba un molino para trigo, llamado Miraflores, a después de su muerte dicha propiedad paso por distintas manos, hasta que en el Siglo XVII, paso a ser propiedad de Don Francisco Álvarez quien en el sitio construyó un obraje de Telas, pero en 1604 se le enjuicio por carecer de licencia y cédula real.
Al término del siglo XVIII, había tenido muchos propietarios y se cree que en esta época fue cuando el Molino de trigo se convirtió en molino para elaborar papel, haciendo uso del antiguo obraje.
En 1750 fue adquirida por el canónigo José Miguel Sánchez Navarro y se le dio el nombre de “Nuestra Señora de Loreto”, que desde entonces se volvió la patrona de los operarios.
En 1905, se incendio y quedo devastada toda la maquinaria, por los que sus dueños, José Sordo y Agustín Rosada, la vendieron en Ruinas a Alberto Lenz de origen Alemán, quien hizo una exhaustiva labor por la reconstrucción y rehabilitación del lugar, volviendo a poner en marcha la fábrica y en 1928 se fusionaron la fábrica de Loreto (ubicada en la actual Plaza Loreto) y la de Peña Pobre (ubicada en lo que ahora es la Plaza Inbursa o Cuicuilco) constituyéndose así la sociedad anónima de Fábricas de Papel Loreto y Peña Pobre.
Contaba con distintas salas, donde seleccionaban el papel, un área de "calandras" y donde se producían de los mejores papeles, por ejemplo, comentó, del satinado que utilizaba la editorial Porrúa, del cristal para los libros "que brillan", otros como el papel de china, el crepé, el sanitario o las toallas para las manos en los que utilizaban paja, borra, trapos, madera y pacas de celulosa, o incluso el de papel para cheques con una tinta invisible.
Contaba con Área de merma donde seleccionaban el papel sobrante (muchos aprovecharon los desperdicios que arrojaba la fábrica para también crear sus propios negocios, que desaparecieron al momento que desapareció la fábrica de papel Loreto y Peña Pobre.)La empresa cerró parcialmente en 1983, la fábrica continuo temporalmente sus actividades, fue hasta 1985 cuando cerró de manera definitiva.
El señor Lenz mando a construir construyó casas gratuitas para sus trabajadores, y además de contar con una capilla en honor a la Divina Providencia.
Posteriormente se transformo en Zona de rescate ecológico y los Inmuebles de la Fábrica de Loreto atravesaron por un proceso de reequipamiento urbano y rescate histórico para convertirse en un centro cultural y comercial.